Ayudar al prójimo, es hacerlo parte de ti.

Aún más si el deseo de ayudar parte de ti.

Y esa persona que parte de ti, se ayudará a sí misma, a generar el cambio que necesita.

Esto es la relación de ayuda.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Navidades

Este mediodía, en la calle, oigo a una chica hablar por el móvil. Es poco agraciada. Su conversación aún menos: con palabras gruesas y rostro congestionado por la ira, reprende a alguien violentamente. Parece desgraciada. No, lo que discute no es producto de un problema puntual, más bien de un largo desencuentro.

Unas calles más adelante presencio similar escena. En este caso se trata de un chico de unos 30 años, porte moderno, bien parecido y mejor acompañado. Algún disgusto le lleva a proferir procacidades de muy mal caramelo.

Qué casualidad, pienso. La casualidad no es por las dos personas mencionadas, sino por ser vísperas de la navidad... esa época que no deja término medio a las emociones, donde todos y cada uno vivencian su felicidades o sus frustraciones. Donde lo material suplanta lo espiritual. Escuchad esta canción. Nos recuerda qué es lo que merece la pena.

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